frenteSur
pedagogías artísticas, interculturalidad y transdisciplina
Primera obra
Liliana Ramales (Cd. de México - México, 1980)
En diciembre del año 2002, me encontraba en el cuarto semestre de la Licenciatura en Artes Plásticas y tenía muchas dudas acerca del circuito de la producción artística, intuía que lo que más me interesaba del arte no estaba en la creación de los objetos que se organizan en una carpeta y luego se exhiben. Aunque no tenía muy claro los modos en que podría presentar las ideas en torno a mi experiencia creativa, había algunos indicios sobre mis intereses principales. Por ejemplo, disfrutaba mucho grabar en video distintos sucesos cotidianos y de a poco fui desarrollando una suerte de naturalidad con la cámara en mano, hasta llegar a ser casi invisible para las personas que habitábamos en la misma casa y grabar sin que se sintieran invadidos.
Una tarde decidí ir al Centro Histórico de la ciudad y videograbar en la calle Correo Mayor y sus alrededores al comercio informal, quería lograrlo como hasta entonces lo había hecho en mi casa, sin ser impertinente o intimidar a las personas. Entonces puse en marcha un plan, tomé una mochila, la adapté para ocultar mi aparatosa Hi8 Sony y emprendí la aventura, caminé durante un largo tiempo y después de 5 o 6 horas regresé a casa. Estaba emocionada e imaginaba todo lo que podría editar con ese material, cuando descubrí que mi vieja cámara había fallado y la cinta solo tenía algunos fragmentos de imagen, la cinta magnética se había atascado. Ese fue el mejor fracaso de mis días en la Esmeralda porque de ahí surgió la primera obra, cuya simpleza radica en el emplazamiento de la cámara de video para grabar un evento. Exploré la imagen en movimiento de la forma más inmediata y a sus características como medios poderosos, basándome en la técnica de edición mínima. Me grabé bailando con mi madre e incluí en el video la frase “PROHIBIDO SENTIRSE ARTISTA, ANTES QUE PERSONA”.
En el video no divido a la persona del artista, más bien es una crítica a un modelo endurecido de la figura del creador, entendido únicamente como “productor” de objetos y no como libre pensador.

